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Identidad Episcopal

Identidad Episcopal en El Buen Pastor

Vivimos nuestra identidad Episcopal a través de cinco hábitos de corazón y mente:

Nosotros amamos

Creemos que Dios nos llama al amor. Por eso vemos en cada estudiante un hijo de Dios, no solo nos interesamos en ellos como estudiantes que necesitan pasar sus clases y proseguir con sus vidas, sino también como humanos complejos cuyas mentes, cuerpos y espíritu necesitan alimento y apoyo porque son la esperanza de Dios para la futura generación. El amor que practicamos como escuela Episcopal revela el sacrificio, paciencia, verdad, y citando a San Pablo, la disponibilidad de cada uno a hacerse cargo del camino del otro. Es un amor que fija expectativas y practica el perdón, cada uno en igual manera. En una frase, nos interesamos profundamente los unos por los otros. Como una escuela Episcopal, ponemos el amor como el centro de nuestras vidas.

Nosotros adoramos

Cada día vamos juntos a la capilla. El propósito de esto es para balancear el ajetreado paso de la vida escolar con un ritmo de vida semanal que incluye pausa, oración, y reflexión en esas cosas y esas relaciones que más importan en la vida. En la iglesia hacemos tiempo para agradecer a Dios por lo que tenemos, llevar en oración las necesidades y preocupaciones nuestras y de los demás, cantar alegremente celebrando las bendiciones de esta vida, y compartir historias de significado y propósito. Tal vez lo más importante es que en la iglesia regularmente recordamos ser conscientes de la presencia de algo más grande que nosotros mismos. Por estas razones nuestros capellanes y nuestras conexiones con la Diócesis Episcopal de Honduras son partes esenciales de nuestra identidad.

Nosotros damos la bienvenida

Nos esforzamos por ser un lugar acogedor. Así como el amor al prójimo es una piedra angular de la identidad Episcopal, la hospitalidad al extraño es otra. Las escuelas episcopales son intencionalmente diversas, y creemos que hay muchos caminos hacia Dios. Nuestra escuela acoge las perspectivas de otras religiones. Invitamos a todos aquellos que asisten y trabajan en nuestra institución para buscar claridad sobre nuestras más profundas creencias y para honrar sus convicciones, cualquiera que sea, completa y fielmente en sus propias vidas. Creemos que la conversación autentica entre religiones es la que más da fruto cuando cada uno de nosotros es claro y honesto sobre quienes somos. Nuestra tradición anglicana es rica y bella, la cual estamos ansiosos y comprometidos a compartir.

Nosotros Servimos

Servir está en el corazón de una vida cristiana y la otra insignia de una identidad Episcopal. Nosotros servimos con una convicción profunda de que nosotros encontramos nuestra identidad como personas de Dios precisamente cuando abandonamos nuestras agendas tan ocupadas, aprendemos que ambos el servidor y los servidos han sido transformados de una manera inesperada y maravillosa. Por eso es que aprender a servir está en el centro de nuestro currículo. Por medio del servicio, nuestros estudiantes descubren que ellos pueden cambiar este mundo y que su servicio y esos que sirven se cambian a sí mismos.

Nosotros Cuestionamos

Nosotros valoramos la fe y la razón, y apreciamos la vida. Nuestra fe busca la compresión. Estamos ansiosos de cuestionar y explorar las preguntas más fundamentales de la vida. Es por esto que el estudio académico de la educación cristiana es integral a nuestro currículo. Como una escuela Episcopal independiente disfrutamos la libertad y ejercemos la responsabilidad para comprometernos con nuestros estudiantes en el ámbito de hablar libremente sobre Dios y la buena vida. Le damos la bienvenida a los que buscan, a los que dudan y a los que no creen. Confiamos que, si construimos nuestra comunidad en una abierta, honesta inquisitiva, cuidadosa y respetuosa pregunta, la verdad surgirá y todos nosotros estaremos iluminados como resultado. Nuestro propósito es proveer a la mente de los estudiantes con la habilidad y el deseo de encontrarle sentido a sus identidades espirituales y articular sus convicciones con un balance de claridad, generosidad y humildad.

Amamos, alabamos, damos la bienvenida, servimos y cuestionamos. Estos cinco hábitos del corazón y la mente son el núcleo de quienes somos como escuela Episcopal.